Sobrepeso e hígado: dúo peligroso

En conjunto, se transforman en una enfermedad que no suele evolucionar a estadios graves ni causas síntomas, sin embargo, es vital prevenirla o tratarla

El hígado posee una cantidad considerablemente normal de grasa, la cual constituye cerca de un 10% de su peso. Cuando el valor supera con creces al nivel habitual, debido a diversos factores entre ellos el sobrepeso y la obesidad, ocurre la denominada esteatosis hepática.  Se trata de una enfermedad que debe ser tratada bajo las indicaciones de un especialista, puesto que este órgano importante no es capaz de eliminar por sí mismo el exceso.

En principio, algunos pacientes con hígado graso cuentan con la suerte de no presentar ningún síntoma, se estima que forman un 30% de esta población. Se sospecha de su padecimiento después de observar en un examen de sangre un aumento anormal de transaminasas y de bilirrubina. Luego se confirma el diagnóstico o no a través de una ecografía abdominal, o la palpación para descubrir si el órgano ha crecido. Sin embargo, el proceso no suele ser igual cuando la enfermedad evoluciona y evoluciona a grados severos. En estos casos, es posible observar dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen, malestar general, cansancio, fatiga crónica, pérdida de peso, sensación de pesadez y, con menos frecuencia, coloración amarillenta de la piel.

El sobrepeso y la obesidad son dos de los factores de riesgos asociados al síndrome metabólico que terminan por traducirse en esteatosis hepática. Es una enfermedad que se refiere a la acumulación excesiva de grasa en el hígado. Sus padecimientos tienen efectos negativos relacionados al alcohol en dicho órgano del hombre. Por ejemplo, el exceso de esta sustancia psicotrópica puede desembocar en daños severos como la cirrosis. De hecho, esta teoría fue aprobada por el Instituto de Investigación Primaria Jordi Gol (Idiap) en un estudio desarrollado a 700 pacientes, con una edad promedio de 55 años y con un historial de salud sano. Los investigadores llegaron a la conclusión de que, además, pueden incidir en personas de cualquier edad.

El tratamiento de la esteatosis hepática consiste principalmente en mantener un estilo de vida sano, a fin de eliminar la grasa sobrante del cuerpo. Comprende disminuir el peso corporal de una manera controlada, siempre bajo supervisión médica para prevenir los estragos que la pérdida rápida también pueden causar en el hígado, y practicar constantemente ejercicios físicos, por lo menos, durante 40 minutos al día. Además de mantener una dieta equilibrada y saludable que incluya frutas, verduras y otros alimentos que estimulan y restauran las células de hígado, es el caso de la alcachofa. Asimismo, bajar o prevenir en su totalidad el consumo de bebidas alcohólicas, debido a que el exceso de estas sustancias en el cuerpo influye en la acumulación de grasa en el hígado. En algunos casos, se indican fármacos para aliviar los síntomas y ayudar a la purificación del hígado.

 

Leonardo Blanco G.

@Leonardoblancog